Ciencia

Inmunoterapia: cómo el sistema inmune se convierte en aliado contra el cáncer

La inmunoterapia representa uno de los avances más prometedores en oncología. Te contamos de forma clara qué es, para qué tipos de cáncer se usa y por qué no es una cura milagrosa, pero sí una herramienta potente cuando se combina con otros tratamientos.

Publicado el 26 de julio de 2026, 00:45 hs

La inmunoterapia para tratar el cáncer ya no es una promesa lejana. En los últimos años se convirtió en una opción real que usan oncólogos de todo el mundo, incluido nuestro país, para ciertos tipos de tumores. En lugar de atacar directamente las células cancerosas como hace la quimioterapia, esta estrategia entrena o potencia al propio sistema inmune para que reconozca y elimine las células malignas.

¿Qué es exactamente la inmunoterapia?

Nuestro cuerpo tiene un sistema de vigilancia constante. Las células inmunes (como los linfocitos T) recorren el organismo buscando invasores. El cáncer, sin embargo, aprende a “esconderse” o a desactivar esas defensas. La inmunoterapia busca revertir ese camuflaje.

Existen varias formas de aplicarla:

  • Inhibidores de puntos de control inmunológico (como pembrolizumab o nivolumab), que liberan los frenos que el tumor pone al sistema inmune.
  • Terapia CAR-T, en la que se modifican genéticamente los linfocitos del paciente para que ataquen específicamente el cáncer.
  • Vacunas terapéuticas contra ciertos tumores.
  • Anticuerpos monoclonales que marcan las células cancerosas para que el sistema inmune las destruya.

En qué casos se usa con más éxito

Según información actualizada de MedlinePlus y organismos como la Sociedad Americana de Oncología, la inmunoterapia ha mostrado resultados muy alentadores en:

  • Melanoma avanzado
  • Cáncer de pulmón no microcítico
  • Algunos linfomas y leucemias, especialmente en niños y jóvenes (tema que también aborda la Fundación Nemours)
  • Cáncer de riñón y vejiga
  • Tumores con alta carga mutacional o con deficiencias en la reparación del ADN

En pediatría, por ejemplo, ha cambiado el panorama de algunos linfomas y leucemias que antes tenían pronósticos más reservados.

Realismo antes que entusiasmo

Es importante ser claros: no funciona en todos los pacientes ni en todos los tipos de cáncer. Algunos tumores son “fríos” inmunológicamente y responden poco. Además, puede generar efectos secundarios que, aunque diferentes a los de la quimio, requieren seguimiento cercano (inflamación de órganos, problemas tiroideos, colitis, entre otros).

Por eso, siempre se evalúa caso por caso. En Argentina, los comités oncológicos multidisciplinarios deciden si un paciente es candidato según biomarcadores (PD-L1, MSI, TMB, entre otros).

Cómo convive con los tratamientos habituales

La mayoría de las veces no reemplaza cirugía, radioterapia o quimioterapia, sino que se combina. En algunos protocolos se usa antes de la operación para reducir el tamaño del tumor o después para evitar recaídas.

Qué podés hacer si te preocupa el tema

Si vos o un familiar están atravesando un diagnóstico oncológico, lo más práctico es:

  1. Preguntar en la consulta si se hicieron los estudios moleculares necesarios para evaluar inmunoterapia.
  2. Buscar centros que cuenten con experiencia en estos tratamientos (muchos hospitales públicos y privados de CABA, Córdoba, Rosario y Mendoza ya los implementan).
  3. Mantener hábitos que apoyen al sistema inmune: alimentación variada, sueño reparador, movimiento diario y manejo del estrés. Nada mágico, pero sí útil.

La inmunoterapia no es una cura universal ni elimina la necesidad de prevención y detección temprana. Pero representa una vuelta de página importante en la forma de entender y tratar el cáncer: ya no solo se trata de matar células malas, sino de ayudar al cuerpo a defenderse mejor.

Como siempre decimos: cada persona es un mundo. Esta nota es información general basada en evidencia científica disponible. Las decisiones terapéuticas deben tomarlas el equipo médico que sigue tu caso concreto.

Fuentes principales:

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